jueves, 19 de enero de 2023

Fortaleza en el dolor



Hace un año, estaba iniciando una gran prueba; era inocente de lo que vendría después, y de lo que me enfrentaría. Hoy, estoy acá, reparando aún mis alas rotas, con altas y bajas, pero con la esperanza intacta. Sigo soñando con ese ser que llegue a mi vida, y que seremos uno, como dice en la biblia. 

Aprendí paciencia, a saber esperar en medio del dolor, a apasiguarme en medio de la nostalgia, a perdonar la indolencia y la injusticia hacia mi, a ponerme en el lugar del otro, a ver la vida con otros ojos, y a valorar cada respiración. Aprendí a no esperar respuestas, ni preguntas no resueltas, aprendí a esperar en medio de la lluvia, y a reconocerme, a saber quien soy y cuánto valgo, aprendí ahorrar lagrimas, a no desperdiciarlas, aprendí a valorar el sol, el agua, a ver la naturaleza de manera distinta, como un regalo de Dios, aprendí a convivir conmigo misma y en medio de la soledad, a escabullirme en el silencio, y a gritar muy fuerte sin emitir ningún sonido. 

Aprendí a luchar, a no rendirme, a darme golpes en el hombro cuando todo iba mal y abrazarme, aprendí a dejar ir amigos que me utilizaron y jamás me quisieron, y me di el valor que nadie más ve en mi que Dios, a agradecer por mis hermanas de vida (BII), que oran por mi, me quieren y escuchan, aprendí a llorar sola, a no decirle a nadie lo que siento, a no tener amigos para salir a tomar un café y desahogarme, o salir de fiesta, aprendí a que no sonara mi celular por meses sin recibir mensajes de nadie, aprendí a no ver estados de whatsapp, ni meterme en la vida de nadie, aprendí a no opinar sobre cuerpos ajenos, creencias, relaciones y actitudes, porque al final, nadie sabe lo de nadie, aprendí a decir no, cuando tanto me costaba hacerlo, aprendí a brillar con luz propia, sin opacar a nadie, a ser sorora, empatica, más humana, menos superficial, a ver a las mujeres de manera distinta, no como rivales ni enemigas, a no ser interesada ni miserable, aprendí a entender que la gente ama de mil formas y que muchas de ellas no siempre te pueden servir, aprendí a volar por las nubes, entre sueños, planes y recuerdos, aprendí que la vida es así, que no es bella, ni mala, ni triste, solo es como tiene que ser para cada quien y qué hay muchos privilegiados y otros no tanto, aprendí a amar mi cuerpo, mis cicatrices y a perdonarme, aprendí que el amor que yo doy es tan mío, tan único, tan real que no es para cualquiera, aprendí a comer y alimentarme mejor, a valorar cada hora de sueño, a poder respirar de manera normal, y agradecer con todas mis fuerzas el día que no amaneciera enferma o destruida emocionalmente, y poder ver una serie sin sentir tanto dolor en el pecho. Aprendí a valorar cada trabajo, a no tener dinero en el bolsillo, y valorar cada peso, a no tener lujos, y a soñar con mi sanidad, para poder ejercer mi profesión que tanto amo, nunca es tarde para volver a empezar. Aprendí a darme calor en medio del frío, a ser menos sicorrigida, aún me falta, y tanto aprendí, que si me muero hoy, me doy por bien servida a ver conocido tantas cosas que eran lejanas para mi. 

Ahí voy, soñando despierta, con planes de ser feliz, de no ser más que nadie, de no amargarme, de destruir cualquier asomo de ego, de no publicar una foto que no sea desde el amor y el sentido que tenga real, de jamás volver a mendigar amor a nadie, así sea familia, de intentar no entristecerme por nada, a extrañar a papá desde el amor y el recuerdo, más no del sufrimiento, y tratar de ayudar lo más que pueda a animalitos y mujeres con síndrome de asia, aprendí que es la soledad, de no tener hermanos, abuelos, amigos que vivan en tu misma cuidad, y a limpiarme las heridas yo sola y curarme de la mano de Dios, aprendí que Dios es Dios me de o no me de y ya está, a qué es real y que es el único con mis Gatos que no me abandonan, a valorar a mi mamá porque es la única que jamás me dejaría, y agradecer a quienes en mis malos momentos me han brindado su mano, aprendí que tarde o temprano, debemos despedirnos de nuestras mascotas, seres queridos porque lo más cercano es la muerte y lo único real, aprendí qué hay amigos que se van, y otros que nunca estuvieron, aprendí qué hay amores que te van a lastimar, usar, destruir y humillar, pero que aunque son errores, de ellos se aprende, madura y se sigue adelante prometiéndose a uno mismo, jamás ser como ellos, a bendecirlos y dejarlos atrás, y puedo continuar sin ellos porque nada duele para siempre y Dios todo lo sana y repara, el perdón es la herramienta más noble y bella que existe en la tierra, y la cachetada con guante blanco que podemos darle a quienes nos hirieron, porque debemos dar de lo que tenemos en el corazón y no pagar igual a los demás, dar de lo que tenemos en el alma, mostrar valores, sentimientos, misericordia y amor, bendecir para ser bendecidos por nuestro padre celestial, orar por nuestros enemigos e hijos que a veces no nos valoran, hieren y lastiman, para que les vaya bien, cumplan sus sueños y sean felices así muchas veces quedemos rotos y hechos pedazos con su partida. Gracias Dios por este escrito, por darme un nombre y ser la niña de tus ojos porque, significa que estoy viva.

Di. 

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