Todos vivimos una mentira alguna vez, todos encontramos una relación que nos hace sentir vivos y al final, todo se derrumba.
Regreso de nuevo con la misma historia; una persona que me rompió por dentro, alguien que solo quería curar sus heridas a costa de lastimarme profundamente sin el más mínimo remordimiento porque jamás me quiso ni un poquito. Pero descubrí que no podía vivir desde la victimización, que debía entender porque y para que estaba viviendo esta dolorosa experiencia. Debía encontrar el aprendizaje, Dios y la vida me estaban hablando claro.
Durante meses creí que era una “pobre mujer lastimada”, que habían abandonado, jugado conmigo y destruido sin compasión, y quizás fue así, pero eso ya es decisión de cada cuál y cada quien rendirá cuentas de sus acciones. Con el tiempo Dios, empezó a trabajar en mí y develarme cosas increíbles, EL trae a tu vida ciertas personas para aterrizarte, madurarte, enseñarte y reconvertirte. A pesar de la dolorosa enfermedad que padecí por años, y de la que estoy mucho mejor, no había entendido nada, tenía el corazón muy duro y tenía que tocar fondo para entender.
Los duelos, las rupturas, el desamor y grandes pérdidas materiales y humanas, nos deben llevar a la reflexión ¿que estoy haciendo mal?, ¿por qué la vida me puso acá bajo esta situación tan dolorosa?, ¿que debo aprender?, porque siempre que vivimos algo decimos “Dios ¡por qué a mí!”, y no vemos la viga de nuestro propio ojo. Tenía dos caminos, seguir victimizándome, o aprender de la situación, decidí aprender y no quedarme en el pasado ni en el dolor.
Por años creí que era muy inteligente, que me las sabía todas y que era dueña de la razón; me estresaba por bobadas, era sicorrogida, estricta y nada se podía salir de mi control, todo tenía que ser perfecto a mi al rededor, nadie podía llegar tarde (aunque es una muy mala costumbre en latinoamérica), y no me gustaba mucho que me abrazaran y dieran excesivo amor. Al vivir un momento de dolor tan grande este año, donde la vida que había planeado al lado de alguien más se había roto y me quedé sin piso, reflexione porque se repetirán ciertos patrones emocionales en mi vida, y porque atraía las mismas personas a mi vida, igual de inestables como yo, porque permitía infidelidades, mentiras, indiferencia, abandono, irrespeto, falta de amor, interés y apoyo, y mil cosas más, porque no estaba trabajando en mi, en mi interior, en mi amor propio y en sanar, buscando afuera lo que debía trabajar en mi. Estaba herida por la muerte de mi padre, la enfermedad que padecí por vanidad, por mis fracasos amorosos y porque no quería reconocer que debía cambiar y mejorar para poderme liberar de esos fantasmas para poder ser feliz conmigo misma; el amor empieza por Dios, a través de ti.
Aprendí a transitar estos meses por el dolor con la ayuda de Dios, amigos, libros, videos de ayuda, terapia y mi familia, pero a la vez, a cambiar, a empezar a verme en el espejo y ver lo valiosa que soy, y que así como busco alguien con mis mismos valores, yo debo ser ese alguien que una persona busca; empecé a interiorizar, a escribir que estaba mal en mí que repetidamente me decían, a calmarme y a ver todo con detenimiento, a disfrutar el amanecer y el sonido de los pajaritos, a agradecer la vida así estuviera doliendo demasiado, y a crecer espiritualmente como mujer, madre, amiga, hija, futura esposa y ser humano, pero sobre todo, a callar menos y escuchar más. Estoy preparándome para la persona que Dios tiene para mi, que nunca se irá, y jamás soltará mi mano, que me perdonara si me equivoco, y jamás me lastimará ni engañará con otras personas, ni yo a él, pero sobretodo, será un hijo de Dios, obediente y temeroso de su palabra.
La dicha del Perdón: (Salmo 32).
Decidí aprender en medio del dolor que me causó el abandono de esa persona, (el sabrá cuáles fueron sus errores y estarán en su conciencia por el inmenso daño que me causó), no soy quien para juzgarlo porque yo también tuve fallas y errores. Tome la decisión de perdonar y pasar la página con mucha dificultad, deseo que todas estas experiencias también le hagan ver que debe mejorar y que debe cambiar para que no vaya a herir a nadie más, que empiece por el, a sanar sus heridas emocionales para que no hiera a nadie más con sus pedazos rotos, que no busque afuera en una relación o en el sexo, lo que debe sanar por dentro primero; te perdono, te pido perdón si en algún momento hice algo que te lastimó, no me debes nada, no te debo nada, te bendigo, te suelto y te dejo ir, espero seas feliz y encuentres alguien que te ame más de lo que te amé yo, que no le hagas lo que me hiciste a mí, que te apoye incondicionalmente como lo hice yo, y ojalá esas mujeres que les das like en redes, quienes buscas desesperadamente para llenar tu vacío y soledad, y a quienes les escribes poemas, estén a tu lado cuando te enfermes, estés solo, no tengas dinero y lleguen los fracasos y los años, que nadie pisotee ni destruya nunca tu autoestima ni tu amor sincero, que no te sean infiel porque las infidelidades causan traumas difíciles de superar y un dolor inexplicable, te deseo que seas feliz. Adiós, buen viento, y buena mar.
A Dios le doy gracias por abrirme los ojos con esta amarga experiencia, por permitirme ser humilde, reconocer mis errores, y entender que no siempre todo sale como queremos, que debemos ser pacientes y maduros en medio de las pruebas, le agradezco por que me espero por meses a que regresara a su redil, a sus caminos y me llevo de nuevo a cumplir su propósito, porque sé que jamás seré perfecta, que me equivocaré una y mil veces, pero que al final soy quien soy, gracias a las cicatrices que me han dejado estas heridas de guerra. Agradezco a mi familia, y personas que me han apoyado y aconsejado en este doloroso proceso, a los que se quedaron a pesar que no soy una persona fácil y a veces de mal humor, a los que nunca me abandonaron a pesar de mis fallas, a los que vendrán los recibo y espero con amor, y a los que se fueron, agradezco las enseñanzas así hayan sido tan crueles y despiadadas. Aún no estoy del otro lado, aún hay mucho dolor y recuerdos que atormentan, mucho por superar, mucho por sanar, pero sé que cada día, es un nuevo comienzo y una oportunidad para ser feliz, me amo, me abrazo, me siento muy orgullosa de mi, de la maravillosa mujer que soy y que puedo llegar a ser con cada enseñanza. Si estás pasando por un momento de dolor, úsalo como tú gasolina, se resiliente y examínate que te está queriendo decir Dios y la vida con tu situación, mejora, cambia, no te victimices, aprende y sigue adelante. Te abrazo con mucho amor. Di.
*Mira lo que dijo Jesús: “aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón”. Mateo 11:29.