¿Recuerdas a Natalia Ponce de
León?, aquella muchacha Colombiana que se enfrentó a la realidad más cruda que
alguien pudiera vivir, a tener que luchar por su vida y sus derechos a pesar de
tener su rostro destrozado por el ácido; ella nos enseñó que es la resiliencia. La resiliencia
es la capacidad que tenemos los seres humanos a reponernos de una situación coyuntural
dolorosa o trágica en nuestra vida y tener la capacidad de superarla sacándole provecho,
es decir, una matriz DOFA, fortaleza por debilidad. Sin embargo, esos espejos
no son suficientes, nos es más útil lamentarnos por nuestras cuitas.
Profundizando más en el tema anterior
“Catarsis”, según los expertos "el síndrome del corazón roto" es más
que una metáfora. Cuando te lo rompen, lo sientes literal de manera física,
algo parecido a un infarto al miocardio pero más leve. Duele amar a alguien que
sin duda no pensó en las consciencias de sus decisiones, pero duele más
habérselo permitido.
Debemos dejar de
victimizarnos, hombres y mujeres, no podemos seguir pensando que el otro es
culpable de mis inseguridades y falta de autoestima. El amor de pareja no es ni
será perfecto, pero tiene ciertos ingredientes que hacen que funcione de manera
adecuada y equilibrada. Covandoga Perez-Lozana, una Coach increíble que les
mencione en el blog anterior, tiene unos
videos en YouTube acerca del tema muy interesantes. No creo que existan recetas
mágicas para que se acople y funcione adecuadamente una relación de pareja,
pero de algo si estoy segura, es que no debo buscar en el otro lo que no tengo
en mi corazón, amor hacia mí misma y autoestima.
Puede que suene muy bonito y
muy romántico o bueno, así lo veo yo, pero si en mi esta Dios y me amo, no
estaré con alguien llenando mis vacíos ni necesidades, estaré compartiendo con
ese ser un proyecto de vida, un propósito en conjunto, crecer juntos, ambos de
la mano de la verdad y honestidad. Algo que siempre me ha dejado destrozada, es
la falta de sinceridad de esa persona en quien confíe, que no permita que
decida por mí y simplemente siga su vida con alguien más sin antes haber sido honesto, creo que así las rupturas se hacen más dolorosas, menos llevaderas,
más crueles, es decir, si ya no te amo y estoy con otra persona, dígaselo,
punto, las arandelas déjeselas a las faldas.
Solía juzgar duramente a esa
persona, de ver cómo ponía en sus redes sin ningún reparo frases e imágenes
para otra persona sin si quiera haber pasado dos meses de haber roto, pero aún
más cruel el saber que lo veías y negarlo hasta la muerte, que absurdo. Debemos
aprender a enfrentarnos a nosotros mismos, a respetar los sentimientos del
otro, si iniciaste un proyecto de vida con alguien, debes ser consciente que si
esa persona ya no hace parte de él decírselo, es lo justo, sí compartí contigo
experiencias, estuvo en la buena y la mala y te amó sinceramente. Cuando
terminamos una relación y estamos seguros que la anterior hace parte del pasado,
debemos ser responsables con nuestro entorno, redes sociales y acciones,
alguien puede estar viéndolo y sufriendo un desengaño por nuestra culpa y no
estamos siento justos con quien
compartió con nosotros momentos felices. Es verdad que la vida sigue, que el
amor se acaba y que tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, pero no a costa
de humillar, destrozar y pisotear a quien alguna vez nos hizo feliz.
Aquí no vengo a dar cátedra de
cómo bloquear, eliminar y cortar vínculo con tu ex pareja si sabes que aún te
ama, simplemente hago un llamado a la reflexión a hombres y mujeres que sin
medir consecuencias, hacen que la agonía y el dolor de esa persona que usted
dejó, sea más cruel y dolorosa. Sea consecuente con sus actos, no le haga a los
demás lo que no le gustaría que le hicieran, no haga daño si al menos no puede
dar amor.
Si ya tiene otra persona,
manifiésteselo a su ex, dígaselo con sutileza pero dígaselo, es mejor una dura
verdad, que una linda mentira. Si quiere poner su nueva relación en sus redes
sociales, hágalo, aunque creo que la vida privada debe mantenerse ahí, pero
fíjese que no tenga a esa persona que dejó en ellas para no causarle más dolor,
puede sonar infantil y ridículo, pero son gigantes las heridas que podemos
hacerle a una persona con un simple estado.
Llamo a la coherencia y a que
rescatemos los valores que se han perdido así sea en mínimas cosas, eso también
es paz, la mayoría de los jóvenes de ahora se suicidan por rupturas
sentimentales y si bien es cierto que “yo decido por mi vida”, no podemos generar
o impulsar causas que lleven a alguien al abismo, no es necesario ser cruel, más
si esa persona al igual que yo, es una persona con baja autoestima.
Nadie es culpable que alguien
tome una decisión así, pero la sinceridad es un arma a favor que permite sanar
ese dolor que siente esa persona al perder a su amado, dejemos de lastimar a
los demás con nuestras acciones, aprendamos a amarnos, a interiorizar, a buscar
en que estamos fallando y no buscar relaciones por soledad ni repetir patrones
de conducta lesivos, amemos de verdad, admiro profundamente esos hombres que
aman toda la vida a una sola mujer, hombres valientes porque entienden que el
amor no es un juego, es crecer al lado del otro, cumplir metas, sueños, propósitos
de vida y que es una decisión, yo Diana decidí creer lo que hizo Jesús por la
humanidad en la cruz. Por último, quiero aclarar que en este blog, no pretendo
ofender a nadie, ni señalar o cuestionar ni con fin de lucro, simplemente hablo
desde mi experiencia, tratando de dejar atrás mi pasado y sanar mis heridas,
para mí el único que me puede restaurar es Jesucristo y yo misma, como lo dije
en mi primer blog, es una opinión personal basada en vivencias propias y quizás
dar una voz de aliento a quienes están viviendo este tipo de experiencias, solo
puedo decir que todos hemos pasado por algo similar, que debemos usar un arma a
nuestro favor como la resiliencia para empezar a sanarnos, a superar el ayer y
a enriquecernos con esas experiencias amargas, a no odiar si no aprender a
ponerse en el lugar del otro, a revisar mis fallas y a esperar en Dios y el
tiempo esa persona idónea que tanto anhelas y esperas con el corazón.