jueves, 11 de agosto de 2022

¿Qué necesidad había?…

Qué necesidad había de lastimarme, de usar tu corazón roto para herirme, qué necesidad había de darle brillo a mis ojos, para luego llenarlos de lagrimas. 

Qué necesidad había, de construir un paraíso en medio de mentiras, pintar nubes en cielos rotos y llenos de tormentas, qué necesidad había de poner color a donde solo había oscuridad. 

Qué necesidad había, de inventarse un amor pasajero, inexistente y falso, solo para llenar un vacío que sabes que jamás llenarías, que necesidad había, de prometer sueños donde solo habían pesadillas. 

Qué necesidad había, de enamorarla para no amarla, cuando sabías que jamás lo harías y solo la ibas a dejar vacía y rota. 

Qué necesidad había, si al final tus fantasmas del pasado siempre fueron más importantes que el amor que ella te daba, si en tu corazón nunca hubo un brote de dulzura hacia ella, y solo en sus besos anhelabas los de otra persona. 

Qué necesidad había, de hablar de sueños, hijos, un hogar y una familia, cuando solo para ti el nombre de niña para tus hijas, era el de aquella mujer del pasado. 

Qué necesidad había, de destruirla hasta dejarla como alma en pena, sin poder respirar, ni poder moverse, porque el dolor de su alma la tenía muerta en vida. 

Qué necesidad había de usarla para cumplir todos tus antojos, sentirte menos solo y menos miserable al lado de aquel ángel que Dios te había enviado para curarte, si al final, así es como ella transitaba el dolor que le causabas a tu lado, callada, y siempre mirándote con dulzura y ojos de verdadero amor, ella cargó con tus penas, tus heridas te las curo, y te dio sus alas para que volaras, pero luego te fuiste sin ninguna piedad, a seguir buscando ese cielo quebrado y lúgubre, porque la luz pura y brillante de ella, te encandelillaba los ojos. 

No pudiste con tanto amor que Miau te daba, solo vivías del dolor y de las migajas de la dama oscura, la mujer de la luz que te extendió sus brazos y te daba felicidad, no era lo que te hacía feliz, tu paz brotaba del desamor y desprecio de aquella mujer lúgubre, que jamás te amo como te amo Diana…

¡Pero que necesidad había!, simplemente… Perdiste un diamante, por estar buscando piedras. 

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