jueves, 14 de julio de 2022

¿Dónde está Miau?

Arrastrándose y sin poder aún moverse, sigue ella recorriendo pasos a pesar de tener las alas rotas. Quiso dárselas a aquel que le juro amor eterno, y simplemente se las robó, le corto una a una sus plumas con un puñal, y luego la abandono a su suerte para que se desangrara y muriera lento. Cada palabra de desamor, de indiferencia, abandono e infidelidades, eran más amargas que la hiel y más dolorosas que mil puñales en el alma. 

En el desierto, sin agua, con mucho calor de día, y de noche con profundas heladas, yace ella tirada sobre la arena sin poder caminar ni poder moverse, cada vez que se levanta y pone un pie en el suelo, cae en arenas movedizas que la hunden hasta ahogarla, pero ella se resiste y pelea. Dios envío su ángel guardián, el solo observa hasta escuchar instrucciones de Papá Dios de no permitir que sea consumida por el espesor de la tierra y el peso de sol sobre su rostro. 

¡Pobre mi niña!, dice el ángel consternado de ver cómo ella se arrastra llena de heridas por todo su cuerpo y clama a Dios por pronta ayuda, ¡rescátame señor!, dice ella entre sollozos y lágrimas que ya son pocas y casi no tiene de lo mucho que ha derramado, no hay esperanzas por el momento para ella. 

En esta historia real y tan descarnada, solo espera su milagro, que Dios arranque de su corazón el dolor que le ocasionó ese ser tan despiadado y maquiavélico que la destruyó y abandonó a su suerte, necesita salir del hueco en el que la hundió y volver a florecer de nuevo con hermosas y nuevas alas, Dios pronto le dará la orden al ángel que la saque del lodo cenagoso.  

¡Señor!, pregunta el ángel, no la veo, ¿qué debo hacer?… ¿dónde está miau?, pregunta de nuevo el ángel a Dios, pero Dios responde: miau no existe, a miau la mataron en vida aquel hombre sin corazón. 

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