Por ahí dicen que las mujeres de grandes corazones, son de grandes decisiones, y yo soy así. A grandes corazones, decisiones radicales, todo extremo es malo, pero cuando toca, toca. Siempre he creído en el poder del silencio, es más aturdidor y hace más ruido que las palabras. Es mejor irse sin despedirse, pero soldado avisado, no muere en guerra.
Siento que soy un ser de infinita paciencia, de soportarlo todo y mucho más, pero cuando siento que me estoy cansando, lanzo un grito de advertencia; cuando menos lo esperas me voy, y no regreso.
Dice el dicho que la paciencia hace verdaderos sabios, yo cada día pienso que depende de las circunstancias. Yo siempre trato de dar luces antes de la tarjeta amarilla, pero cuando ya no doy más, doble amarilla o roja directa. Siento que los seres humanos llegamos a un punto que no podemos cargar con todo, soportar más allá de nuestras fuerzas, en mi opinión, solo es a través de Dios.
Estoy intentando descifrar aquellos “te quiero mucho”, “discúlpame, no quiero que te canses”, pero una y otra vez, las acciones decepcionan. De nada sirve construir con palabras, si destruimos con los hechos, ya que creo fervientemente, que si las palabras no van de la mano de los hechos, no sirven de nada, son solo viento.
No puedo dejar de pensar una y otra vez la rareza de nuestros sentimientos, y como el corazón da latido a latido, amor a quien no lo merece; y no hablo de merecer en el contexto de no ser digno, es que no aman como tú.
Quisiera tanto poder entender mis emociones, sentimientos y corazón, porque queda claro, que cada latido por quien no nos ama, nos dice algo, pero ese sonido poco poco se apaga en mi o quiero que así sea pronto para que ya no duela. Siento, anhelo y espero que pueda latir, a la par de un corazón con la misma sintonía.
🥺🥺🥺🥺
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