miércoles, 27 de mayo de 2020

Del amor al odio...

“Hay heridas que nunca sanan”. 

Una historia para contar que quizás se convirtió de terror. 

Hay días buenos, no tan buenos, malos, no tan malos, pero hay días de días. Llevo años experimentando él amor de Dios, pero siento el agua al cuello cuando Jesús dice que debemos perdonar a nuestros enemigos; como mi dulce vecina, que por poco mata a golpes su hija y no pude evitar meterme y obviamente, termine insultada y odiándola. Mis amigos de la iglesia me dicen que ore por ella, yo simplemente la odio. 

Estoy experimentando esos sentimientos en mi ahora, o solo quiero dejarlos salir para no ahogarme más. 
Me da rabia el cinismo de quien te hirió profundamente, te uso, manipuló y deshizo contigo a su antojo ¿quien en su sano juicio le habla como si nada a su verdugo?... Te odio, definitivamente te odio. Pase de admirarte y quererte, a odiar todo de ti, tú frialdad, tú indolencia, tú desprecio, tu indiferencia. Y te hicieron lo mismo que tú a mi, te enamoraron y te usaron, cuando ella amaba a alguien más ¿que se siente?, lo sé, lo sé, tú me lo enseñaste a golpes y rompiste lo más sagrado que puede tener un ser humano después de Dios y familia: la amistad. 

Por unas monedas conseguimos obsequios, sexo, poder; pero amor, no y tú vendiste mi cariño como Judas, por 30 monedas de plata. 

Qué sufres, si, por ella, quizás, ¿tú ego?, te mata, pero tú das de lo que tienes en tu corazón y eso me diste mientras yo te daba amor real, un corazón feliz, jamás hiere a nadie. Y soñé con el, con ese antiguo amor que aún guardo en mi corazón, pero es pasado, tú eres mi presente más amargo y cruel. Por mi parte yo aún espero del otro lado de la orilla, al que su destino y el mío, está unido por el hilo rojo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario