Atrás dejó todo lo que duele, lo que dolió y lo que no me suma; atrás dejo la tristeza, la oscuridad, y voy a la luz de la mano de mi señor Jesús; atrás dejo las derrotas, las luchas insulsas, y las peleas absurdas; atrás dejo lo que no me enseña, lo que no me valora, y lo que no es para mi; atrás dejo un año que me destruyo por dentro, me llevo al lado más oscuro, pero me enseño que debo ser cada día mejor ser humano, y más persona; atrás dejo todos aquellos que me humillaron, hirieron, usaron y pisotearon el corazón, aquellos amigos y amores que hicieron parte de mi viaje llamado vida, que me vinieron a enseñar algo, y retornaron a sus caminos lejos de mi; atrás dejo el orgullo, el ego, la perfección, y me dedicare a ser una mujer feliz, a vivir el día a día con más amor, a no regalarle mi tiempo a cualquiera, y no hacer las cosas por compromiso porque cada día es un día menos, y mi tiempo a medida que pasan los años, es más valioso; atrás dejo el rencor por quienes me lastimaron, el odio, los malos pensamientos y malos deseos; atrás dejo lo turbio y perverso que me llevo al borde del abismo, abrazo lo bueno, y me ilusiona mi presente para una construcción de un mejor futuro; atrás dejo la enfermedad, la derrota, la depresión y la ansiedad; atrás dejo el síndrome de asia y abrazo la Diana que recuperará su vida y su salud, pero jamás dejaré atrás mi ser, lo intrínseco en mi, mi esencia buena y noble, y recibo todo lo bueno y agradezco lo malo de ante mano, porque sé que Dios, tiene lo mejor para mi en su reino eterno. Adiós 2022, no me harás falta y no te recordaré con amor, no es tu culpa, pero el destino lo quiso así. Gracias , te abrazo, te suelto, y te dejo ir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario